VaLeN... * MESES secretos

 

* Inicio     * Acerca de     * Archivos     * Libro de visitas     * Contactar     * Suscribir



VaLeN... * MESES secretos






El Tiempo en Caudete - Predicción a 7 días y condiciones actuales.

* Temas
     EFEMéRIDES...
     Bissssss...
     MES DE...
     ZODIACO...
     CONTRASTES...
     CURIOSIDADES...
     BELLEZAS...
     DIA ESPECIAL...
     Tumisssmo...

* Más
     AMPARO
     FEMINAS S.L.
     SANTORAL
     SEXODIACO
     ZOODIACOS

* Enlaces
     DIAS secretos
     MARXciano
     VeRSoS y BeSoS
     POESIA-poemas
     myBlogs (Pavida)
     >> MiniPortal <<
     >>> FRIKI <<<
     ADmirar (fotos)
     ADscribir (citas)
     CONsultar (wiki)
     DEgustar (super)
     DEScargar (free)
     DISfrutar (fiestas)
     DIStraer (comic)
     DIvertir (guau)
     ENseñar (saber+)
     ENtrar (empleo)
     EScuchar (musica)
     ESpañear (saber)
     EXplicar (palabras)
     INformar (noticias)
     INStruir (saber)
     INvocar (nombres)
     REcitar (poemas)
     REleer (libros)
     REvelar (traducir)
     SONreir (chistes)
     SORprender (pps)


BloGalaxia
 Bitacoras.com


imagen

Directorioblogs, el directorio de blogs en español
THE BOBs

¿Quieres saber si queda algún dominio libre para Ti?










...Y aunque sé que muero un poco, vuelvo cada vez que me lo pides (valen)




[Diario real y cercano de la enfermedad de mi mujer, con su consentimiento y con el deseo de que sirva como ejemplo y ayuda para otras personas en su misma situación médica]

Si lo deseas puedes escribirle a ampan36@yahoo.es

Amparo Ángeles Monserrat Ginés (44 años)

Estas páginas entrañables han pasado al disco duro de mi corazón. Siempre vivirá en mi recuerdo.

 

[Diario real y cercano de nuestro ángel de la guarda]

 

 

1

 

AGOSTO MALDITO...

 

La segunda mitad de agosto y la primera semana de setiembre han cambiado su vida y la de quienes la rodeamos. A Ella, tras varios meses de apatía y de cansancio inexplicables, de improviso, le llegó aquella tos seca y el pequeño sangrado vaginal en los inicios de agosto. Dijeron los médicos que era una faringitis y una pequeña pérdida derivada del uso de las compresas.

 

Tras el tratamiento inicial, la continuidad inusual de ambos factores requirió una radiografía pulmonar. El tiempo, entonces, marchó tan rápido como el ingreso en Urgencias de una clínica de la 'ciudad de la luz'.

 

Mi hijo mayor tuvo que quedarse con su hermano pequeño hasta la tarde del día siguiente. Contacté con mis padres, que viven fuera, y regresé al pueblo para preparar el equipaje del pequeño de cinco años y despedirlo hasta que la enfermedad de su madre remitiera. El mayor, mientras tanto, marchó a Valencia para preparar los exámenes universitarios de setiembre.

 

Ya de vuelta en la Clínica, junto a Ella, asistí al durísimo calvario al que fue sometida para descubrir al presunto 'virus'. Constantemente atada a su medicación intravenosa, tuvo que someterse a radiografías, ecografías, TAC, extracciones de sangre (para cultivos), sondas... pero todo aquello no dió ninguna certeza del posible mal. Sólo la punción pulmonar dorsal y la biopsia vaginal descubrieron al enemigo silencioso, al intruso oculto, al invasor asesino.

 

Era 31 de agosto (de 2006), jueves, cuando el doctor me llamó aparte y me dijo que el personal de Oncología se haría cargo de Ella desde entonces. Caer en un torbellino, dar vueltas la habitación, sentir que tu cuerpo se hunde, notar un peso inmenso sobre ti fueron sensaciones que me asaltaron en ese instante en que la conciencia se niega a admitir lo que sucede.

 

Con un enorme nudo en la garganta y los ojos enrojecidos acompañé al doctor hasta su habitación, la 306. Ella quería saber la verdad y el hombre de la bata blanca le dijo: "Tienes una enfermedad invasiva irreversible. ¿Sabes de qué te hablo?". Ella abrió mucho los ojos, me miró de reojo, y, sin dudarlo, completó acertadamente el dictamen médico: "Tengo cáncer".

 

2

 

SETIEMBRE COMIENZA...

 

La gammagrafía ósea confirmó la última pequeña victoria personal sobre la enfermedad. El cáncer era de vagina (estadío 4) y "sólo" había irradiado hacia ambos pulmones, que, gracias a no fumar, conservaban todo su poder respiratorio. De estos dos lugares, pues, venían aquella tos seca esporádica y el incremento de dolor en la zona genital.

 

La oncóloga que finalmente se ocupaba de su caso confirmó que aquel tipo de carcinoma era muy raro y que apenas existía literatura médica al respecto. Le aplicaría una quimioterapia con platino y con CPT11, descartadas otras posibilidades más agresivas. Yo, bromeando, bauticé ambas sustancias con nombres más cordiales; desde ese momento, "superventas" (por lo de disco de platino) y "copito de nieve" (CoPiTo) serían nombres claves para hablar de la quimio en nuestras conversaciones, enmascarando la dura realidad con la ironía y la fortaleza anímica que Ella manifestó desde el primer momento.

 

Tras 23 días de hospitalización, la tarde del viernes 8 de setiembre le dieron el alta. Horas antes, desde las 8 de la mañana, su riego sanguíneo arrastró aquellos medicamentos químicos que combatirían a las células cancerosas. La oncóloga nos dió fecha para próximas visitas, nos avisó sobre el control de la temperatura, nos facilitó los nombres de los fármacos que debía tomar a partir de entonces y nos informó sobre los posibles efectos secundarios por venir.

 

El viaje de vuelta a casa no hubo radio ni música. Intenté animarla con mi verborrea más amable, pero su cabeza estaba en sus dos hijos y en la familia, quizá difuminados sus rostros por las lágrimas de dolor y alegría que bajaban lentamente por sus mejillas.

 

3

 

UN DIA DE SETIEMBRE ESPECIAL...

 

El pequeño cumplía años el 11S, cuando lo de las famosas Torres Gemelas, pero celebraríamos esa fecha el día anterior, domingo, aprovechando el regreso de los chicos a casa y la visita de mis padres y dos de mis hermanos con sus familias. A fin de cuentas, mi hijo de 5 años sólo debe entender que su mamá tiene un 'bichito' que hay que curar en el hospital donde la lleva el papá cada cierto tiempo, y el mayor tiene que centrarse en sus estudios (fácil de decir) para no caer en las pesadillas que pueden producirle pensar en la enfermedad de su madre.

 

Fue una comida multitudinaria, con tarta de cumpleaños de postre como colofón a aquella inesperada reunión. Aprovechando la ocasión, mi hermana nos hizo una foto de los cuatro juntos, sonrientes y muy unidos.

 

*

 

La familia al completo: Amparo, Adrián y los dos Valentín

 

Todo normal, como en cualquier fiesta familiar, salvo aquella pequeña bolsa que reposaba en un rincón de la amplia cocina-comedor, salvo aquella encubierta farmacia ambulante que debería acompañarla para siempre allá donde Ella estuviese: paracetamol contra el dolor y la fiebre, prednisona contra el mal pulmonar, dexibuprofeno anti-inflamatorio, omeprazol para proteger el estómago, metroclopramida contra náuseas y vómitos, y sulfato ferroso para recuperar la anemia producida por sus pérdidas constantes de sangre vaginal.

 

Medicamentos orales nimios, suaves, pastillitas fáciles de asimilar, apenas nada comparados con sus hermanos mayores 'copito de nieve o superventas', quienes ya empezaban a manifestarse en su cuerpo con pérdida de cabello galopante y cierto regusto metálico en el paladar.

 

4

 

LA PRIMERA CRISIS QUÍMICA...

 

La recaída fue el lunes 11S, a las 8 de la tarde. Me hallaba en una reunión cuando la llamada del móvil (que siempre llevo encima desde su enfermedad) me alertó de que algo sucedía. Fueron suficientes pocas palabras suyas para comprender: "Cariño, tengo 38 de fiebre y estoy muy mareada".

 

En apenas una hora estábamos en Urgencias. Tras auscultarla, tomar muestras de sangre, dejarla en observación y comprobar resultados, la ingresaron a la una de la madrugada. Incluida la 'mucositis bucal', todo parecía ir de acuerdo con algunos de los efectos previstos de 'superventas', salvo cierta fiebre inespecífica que podía producirla o los tumores pulmonares o bien un resfriado adicional.

 

Nos subieron directamente a la planta segunda, la de Oncología. La habitación 216 se convertía, esta vez, en el nuevo alojamiento para Ella (y para quien escribe). La doctora, que pasó a la mañana siguiente por allí, decidió hacer un seguimiento semanal de sus constantes vitales e ir remediando las deficiencias físicas observadas: tomas auriculares de temperatura, administración de suero y antibióticos intravenosos, enjuagues bucales antifungicidas, extracción de sangre, muestras de orina, radiografías pulmonares... otro calvario que Ella soportó con su ejemplar estoicismo.

 

Verla en la cama o andando con aquella 'percha con ruedas' de donde colgaban bolsas de suero, antibióticos u otros fármacos que iban desgranando gota a gota sus esencias por aquellos cables transparentes me recordaba ciertas imágenes vistas en películas de ciencia ficción contemporáneas. "¿Cómo estás, chica matrix?", le dije, y Ella me sonrió con cansada melancolía y mirada ausente.

 

5

 

OTROS APUNTES DE SETIEMBRE...

 

(a) Mi hermana la madrileña, muy atenta, insiste en que visite a médicos naturistas y que pruebe otros tratamientos alternativos. Yo, por mi parte, ya he leído que la 'jalea real' es buena contra el cáncer y ayuda a la regeneración celular. He comprado jalea en comprimidos y en mermelada. Ella acepta tomarse una micro-cucharada en cada almuerzo; yo haré lo mismo con los comprimidos, ya que ahora, más que nunca, por Ella y por nuestros hijos, debo mantenerme fuerte y sano.

 

(b) Se agradecen en estos días todos los apoyos, ya sean de familiares, de amigos, de vecinos, de conocidos. Me conmueve la cantidad de gente que la quiere de verdad, pues son muchos los que se me acercan para interesarse y mandarle saludos. Cualquier frase de ánimo, por pequeña que sea, pone alas en esta carrera de obstáculos. Y sobre todas, a Ella y a mí nos llegó al alma el llegar a casa y encontrarnos un nuevo graffiti de nuestro hijo mayor presidiendo la cara oeste de la entrada principal: "Ánimo mamá", en hermosos colores, sustituyendo a otro antiguo más oscuro. Cuando lo vió, se le humedecieron los ojos, me abrazó y noté que todo mi cuerpo vibraba al son de sus acallados sollozos.

 

*

 

Graffiti antiguo y posterior de nuestro hijo mayor (Diox)

 

(c) En estos días, sus padres y mi madre se alternan para ayudarnos a sobrellevar las tareas domésticas. Es una suerte y un privilegio contar con personas tan buenas conviviendo con nosotros. Esto me permite seguir dando mis clases en el instituto, salvo los pequeños períodos de traslado a la clínica (analíticas y sesiones de quimio), donde he obtenido un horario para poder entrar a segunda hora todos los días. Esta circunstancia hace posible que pueda despertar al pequeñín (con quien duermo), desayunar junto a él, prepararle la merienda, vestirlo y llevarlo a clase todos los días. Cosas tan sencillas a las que apenas se da importancia, pero que ahora me parecen "lo más maravilloso del mundo".

 

(d) Las secuelas físicas tras la segunda sesión, el pasado 22 de setiembre, después de hora y media de conexión intravenosa a 'copito de nieve', han sido normales. Solo un poco de cansancio, propio del esfuerzo orgánico, pero nada reseñable ni fuera de lo normal. Incluso ha desaparecido esa extraña tos seca y vuelve a regañarme de vez en cuando, síntoma de que vuelven las cosas a una relativa normalidad. Si por normalidad se entiende que seamos más gente en casa, que tenga que dormir aislada para preservarla de posibles contagios, o de que nuestra perrita haya tenido que emigrar a otras latitudes (echo de menos mis paseos junto a ella). ¡Qué extraña suena esa palabra desde el 31 de agosto!

 

6

 

VISITAS MÉDICAS DE OCTUBRE (1)...

 

AMPARO. Volví a viajar a la 'ciudad de la luz' por partida doble, al familiar hotel sanitario donde se produjo el cambio vital en mi monótona cotidianidad. Ella tuvo visita el jueves día 5 con la doctora, que, tras ver las analíticas positivas de la mañana y cerciorarse de la desaparición de la 'tos seca' pulmonar, decidió un nuevo chute doble (superventas + copito de nieve) para el día siguiente.

 

Y allí de vuelta otra vez, en la planta segunda, habitación 200, "hospital de día" en letras bien visibles, con un estrecho pasillo, una pequeña salita, dos despachos médicos con salida a una gran terraza, y una sala con cinco altos sillones de skay marrón claro y cinco butacas para los pies a juego. A las 9:30 fue la primera en ser conectada a la araña de bolsas de suero y antibióticos; tuvo ocasión de elegir un lugar cómodo cerca de la única ventana. Desde allí se podía ver uno de los castillos de la ciudad, con sus murallas y torres contrastando con el cielo azul. Tres cuartos de hora después, la sala estaba llena: dos mujeres y un hombre mayores, y dos mujeres de mediana edad.

 

Yo me fui a dar una vuelta, a despejarme de aquel ambiente, a desentumecer mis piernas de ocasional taxista. Hice algunas compras y calculé que a las 12:10 debía acudir a su lado con polos de hielo (la oncóloga se lo aconsejó para prevenir la aparición de mucosis bucal). Cuando entré en la sala, sólo quedaba una paciente extranjera y Ella. Como la caja era de ocho polos y quedaba un sillón libre a su lado, nos pusimos las botas chupando aquellos 'sorbetes de horchata' y conversando de nuestras cosas. A las 13:00 le sirvieron la comida (ensalada murciana y paella de arroz alicantino). Era paradógico contemplar como le entraba alimento orgánico por la boca y sustancias químicas por vía intravenosa.

 

La desconectaron tras cinco horas y media de 'sillón ball'. Me dijo: "Tengo el trasero cuadrado de tando asiento". Yo pensé que aún le quedaba una hora más de asiento de coche, pero me callé y la invité al Burguer más cercano para que se despejara de tanto lugar cerrado, al menos durante media hora.

 

*

 

La ahora desvalida y desaliñada perrita Nina

 

NINA. Ese mismo viernes por la tarde, tras llamar a la amiga que tiene recogida a nuestra perrita, me acerqué a recogerla para llevarla a la veterinaria del pueblo. Me sorprendió ver que estaba más delgada y que tenía la punta del rabo mordida y en carne viva. Estuve paseándola casi una hora antes de acudir a la cita médica. Su mirada era algo más triste que antes, pero seguía reconociéndome y alegrándose con mi compañía. Al acariciarla, cerré los ojos y pensé que todo volvía a ser como antes, que todo había sido un mal sueño. Apenas por un instante, por un leve instante, fuí feliz recordando lo que antes era 'normal' para ellas (mis chicas), para mí, para Todos.

 

La veterinaria me dijo que la perrita sufría 'estrés por alejamiento', ya que es un animal que necesita compañía humana. Esa era la razón de morderse la cola y de comer menos. Le puso la antirrábica (1ª fase) y me citó en dos semanas para programarle unos ansiolíticos y darle otra inyección contra la rabia. Mientras regresábamos a su actual hogar temporal, un chalet con amplio jardín y dos perros grandes, deseé más que nunca que ella encontrara un amo que la pueda querer al menos lo mismo que yo la quiero y extraño.

 

7

 

VISITAS MÉDICAS DE OCTUBRE (2)...

 

"Y cada mañana me digo a mi mismo que este día es especial, cada día, cada hora, cada minuto es especial " (de un relato anónimo, cortesía de Fátima)

 

AMPARO. En estos días pasados, desde la última relación cronológica, he vuelto a hacer labores de taxista en otras cuatro nuevas ocasiones: viernes 13, analíticas y consulta; lunes 16, chute de 'irinotecan' (al que llamaré 'arco iris' en el futuro); viernes 20, analíticas y consulta; martes 24, chute de 'copito de nieve'.

 

La planta segunda, "hospital de día oncológico", habitación 200, ya parece nuestra segunda casa. Lo único malo es la densa circulación automovilística (¿dónde están los controles policiales?) hasta llegar al destino y lo difícil que es encontrar aparcamiento en esta bella ciudad costera mediterránea; tanto es así, que no es extraño ver como ha crecido la profesión de 'aparcacoches' en algunos puntos neurálgicos urbanos. Decir también que estas prisas y los atascos coinciden casi siempre con la llegada o con la salida del hospital. Aunque, para sobrellevar este stress momentáneo, últimamente nos quedamos a comer a medio camino de casa, en un restaurante que le encanta a Ella (y a un servidor).

 

Y digo estas cosas tan insustanciales, porque Ella mejora a ojos vista de su dolencia. Las analíticas demuestran que su sangre sería buena para un vampiro necesitado y la doctora está sorprendida y admirada de la enorme y rápida recuperación de su organismo, sobre todo de sus inmaculados pulmones. Os confesaré que, como yo tampoco fumo, tengo una doble oculta esperanza: contar con unos pulmones como los suyos y no verme cara a cara con esta maldita enfermedad. No obstante, tendremos que esperar hasta el mes que viene, tras la realización del TAC, para ver como han evolucionado sus bronquios (cruzo los dedos).

 

Por lo demás, lo mismo de siempre, el mismo sillón para ser conectada, la araña de bolsas colgantes, el tiempo que pasa lento, los pacientes que hablan de sus cosas, la enfermera encargada que les alecciona en la medicación, la revistas pasadas de fecha en la antesala de visitas próxima, el ruido de los ascensores cercanos abriéndose y cerrándose de continuo, el zumito de frutas que agradecen los cansados pacientes, etc. Quizá lo único novedoso sea la entrada en escena de un nuevo medicamento, el Irinotecan, que, según leo en un vademecum médico es "un fármaco antineoplásico intravenoso, derivado de la camptotecina, que proporciona respuesta positiva en el cáncer pulmonar de células pequeñas y en algunos cánceres ginecológicos". Sobran comentarios pensando en lo que Ella tiene.

 

Finalmente, señalar que ninguna secuela física no deseada se ha producido tras la cuarta sesión, hoy 24 de octubre, después de hora y media de conexión intravenosa a 'copito de nieve'. Apenas un poco de cansancio, propio del esfuerzo orgánico, que ha mermado ligeramente tras una buena siesta vespertina y otro poco de angustia... nada que no pueda mejorar su pequeña farmacia ambulante, nada que no puedan evitar esos pequeños comprimidos mágicos de metroclopramida y de cortisona.

 

NINA. El pasado día 20, dos semanas justas después de la primera visita a la veterinaria, regresé a la consulta para darle la 2ª fase de la antirrábica y que me prescribiera los ansiolíticos necesarios para su stress. La llevé paseando desde su actual alojamiento hasta la clínica. Mientras ibamos camino del 'pinchazo', la noté mucho mejor físicamente y de carácter. La punta de su colita aún permanecía despeluchada, pero la piel se había regenerado y no sangraba. En un momento determinado, después de media hora de paseo, me paré para sentarme en una enorme piedra. Ella puso su cabeza sobre mi muslo y se dejo acariciar dócilmente. Me llamó mucho la atención que entornara los ojos hasta casi cerrarlos y que buscara con su patita derecha mi mano. "Mi pequeña Nina, mi perrita, mi chica", le dije... y me pareció, por un momento, que ella entendía el tono de mi doliente voz.

 

La veterinaria me confirmó la mejoría de la perra. No me prescribió ansiolíticos, pero me indicó la pomada que debían ponerle durante diez días en su cola para que cicatrizara más rápidamente la herida. Me alegré muchísimo por ella, por mí, por todos los que la queremos. Después me indicó que le informara si encontraba un nuevo dueño, tanto por lo del chip como porque también a ella le gustaría saber en que manos caía, ya que se veía que era una perra muy cariñosa (casi humana, pensé yo). Salímos a la calle, torcímos la segunda esquina, regresamos al campo durante otra media hora, desandamos el camino hasta llegar al chalet de acogida. Cuando se cerró la verja, al despedirme, oí que unos lloros apagados, suaves, me decían adiós. "Hasta pronto, Nina", respondí, mientras regresaba a la cruda realidad de la vida cotidiana.

 

8

 

ANOTACIONES SECRETAS...

 

Rescato vivencias perdidas con sus propias palabras, con sus sencillas y escuetas palabras, gracias a un Diario que Ella guarda y que cae en mis manos por pura casualidad. O quizá como consecuencia de una de las célebres Leyes de Murphy (el de la tostada boca abajo): "nunca encuentras lo que buscas cuando lo buscas y siempre encuentras lo que no buscas cuando menos lo estás buscando" o algo así.

 

Cuenta Ella en su Diario del 13 de octubre: Analítica y consulta; defensas altas, leucocitos, hierro 12000 glóbulos rojos con hemoglobina; comentario de bajada de regla; falta de enfoque en la visión de lejos hasta tres días después, luego se regula. Nos hemos ido los cuatro, mi suegra, el peque, Valentín y yo, al burger-king de al lado de la Clínica. Adrián se lo ha pasado genial (en el tobogán) y se ha comido su menú, aunque no le ha entusiasmado el juguete de regalo del burguer.

 

9

 

TAXI DRIVER (1)...

 

Este viernes 3 y este lunes 6 de noviembre hubo nueva sesión combinada. El viernes, en la consulta, a la hora prevista (hasta ahora siempre han llevado un ligero retraso de 20' mínimo), nos recibió nuestra oncóloga. La doctora es una mujer joven y seria, pero se sorprendió al verla entrar tan distinta, tan guapa. Ella llevaba su peluca nueva puesta y, tras sonreírle abiertamente, le confesó a que se debía el cambio. "Te sienta muy bien; apenas se nota", comentó. Ella se sinceró contándole que había ido, acompañada de su hermana, a un peluquero valenciano especialista en enfermas de cáncer. La decisión de raparse al cero y ponerse aquel cabello clónico era más una necesidad sicológica que una consecuencia física, pues aunque conservaba la mayoría de su pelo le martirizaba ver su almohada todas las mañanas llena de pequeños mechones. Ahora ya no hay diminutos pelos, pero el picor de los nuevos es constante y esperanzador. Alguien nos cuenta que después sale más frondosa y rizada la melena, pero yo no me la imagino a Ella en 'plan afro'.

 

*

 

Amparo probándose una peluca, su hermana M.José y Adrián

 

Por lo demás las analíticas van perfectas, salvo una ligerísima anemia, y el tratamiento sigue su curso ascendente; es decir, ya ha superado 2 ciclos y le queda pasar el tercero. Como cada ciclo comprende tres sesiones de quimio, 'superventas y copito' (cinco horas) + 'copito' (2 horas) + 'arco iris' (1'5 horas), este lunes le tocó pasar la más larga. Entró la segunda en aquella sala de altos sillones de skay, a las 9'30 horas, detrás de otro paciente octogenario. Yo, mientras tanto, tras conseguir mi necesario justificante laboral, me fui a pasear y de compras. Estuve casi una hora en el pasillo de los libros de unos grandes almacenes, aunque debería decir de las ‘novelas’ (libros de poesía y de teatro brillan por su ausencia) y de los ‘libros de ayuda’.

 

Regresé varias veces a visitarla y siempre me encontré a aquel hombre mayor tosiendo convulsiva y compulsivamente. “El tabaco, el tabaco, ese que aprendes a fumar para parecer más hombre y, con el tiempo, produce el efecto contrario”, me pareció oír la voz de mi abuelo, que murió de cáncer pulmonar. En su agonía final, con un pulmón inservible y otro funcionándole al 20 %, parecía un pez fuera del agua, intentando en vano tomar el aire que le faltaba. Pero Ella, pensé, tiene unos pulmones inmaculados y fuertes para resistir lo que le echen. Recordé, también, que durante nuestra estancia forzosa en el Hotel sanitario le llamaba mucho la atención aquella gente que fumaba en el exterior de la entrada principal, enfrente mismo de nuestra habitación, sin importarles si había niños cerca, si estaban embarazadas (vimos a alguna hacerlo) o si tosían mientras metían aquel tóxico ridículo en su organismo...

 

En mi última visita, la de rescate, me dijo que, tras una frugal comida, se colocó sus cascos musicales y espero pacientemente mi llegada escuchando a ‘La Unión’. Me pasó el discman y canté mientras lo escuchaba: “En la casa de los sueños / hace tiempo vive una mujer / que parece tan distante / como cualquier estrella que puedas ver...” Ella sonrió, la enfermera sonrío, el anciano sonrió mientras yo cantaba y pensaba que ya quedaba poco para partir de allí a la Casa de mis sueños, a nuestra casa de Caudete.

 

10

 

CAMBIO DE GUARDIA...

 

Este pasado domingo 19 de noviembre se produjo el 'cambio de guardia' y una nueva macro-reunión familiar. A la hora de la comida eramos 13, es decir, Ella y doce acompañantes, como Jesús y sus apóstoles: nosotros tres (sin el mayor, que tenía cosas que pintar en la capital del Turia), mi cuñada y sus dos hijos, mi hermana pequeña y dos de sus tres hijos, mis padres y mis suegros.

 

Esta semana que entra se queda mi madre y se van mis suegros, que han pasado lo suyo debido a sus achaques. Fue a mediodía, nada más llegar de mi fútbol dominguero, en el parque cercano que hay al lado de la casa, tomando el buen sol otoñal, cuando aprovechó mi mamá para pasarme algo que había escrito pensando en nuestra actual situación, pensando en Ella. Le pedí permiso para incorporarlo al blog y me dijo que sí, y aquí os lo dejo:

 

"Me llamo Pilar, tengo 66 años y soy la suegra de Amparo. Ella es la mujer del mayor de mis cinco hijos y yo la considero una hija más. Cuando nos dijeron su enfermedad, no podíamos creerlo, era imposible pensar que una mujer tan joven, tan llena de vitalidad, de alegría de vivir, de salud, de carácter, y teniendo un hijo tan pequeño, tuviera ese 'bichito'.

 

Un día, hace tiempo, Ella y mi hijo Valentín dispusieron una habitación en su casa para que cuando quisiéramos nos fuésemos a vivir con ellos, pues querían cuidarnos en nuestra vejez, con salud o sin ella. Yo siempre pensaba que un día u otro, cuando no quisiéramos estar viviendo solos, nos iríamos con ellos. Pero nunca pasó por mi imaginación que iría a su casa para cuidarla a Ella. Es algo que periódicamente estoy haciendo turnándome con los padres de Amparo, con mucho gusto y alegría, pero a la vez con mucha pena... y sólo le pido a Dios que la cure".

 

*

 

Mi epistolar madre, la señora Pilar (66 años)

 

Y ya sabes, mamá, lo prometido es deuda y aquí está tu escrito, tan sencillo como emotivo, tan directo como sincero. Transcrito con la emoción de un hijo que quiere a su madre y que admira lo que hace. Sé, mamá, que te gustará leerlo cuando te llame para que lo repases. Y también sé que cuando Ella lo lea te lo agradecerá del modo que sabe hacerlo, con el más grande y fuerte de los abrazos...

 

11

 

TAXI DRIVER (2)...

 

El viernes 10 de noviembre tocaba consulta. La doctora comentó que la analítica iba mejor, pero que seguía detectando algo de anemia. Los dos lunes siguientes, 13 y 20 de noviembre, nuevas sesiones cortas. Apenas nada que anotar de interés en el hospital. Sesión de ‘copito de nieve’ seguida de sesión de ‘arco iris’, con sobredosis de hierro en ambas ocasiones. Ambas jornadas con poca gente: la enfermera que la atiende a Ella (“Belén es un cielo”, me dijo la esposa del tosedor compulsivo del primer lunes del mes) en la sala de sillones de skay, la otra enfermera que me hace los justificantes de acompañamiento tras la mesa de recepción, uno o dos visitantes de dosis intravenosa, dos o tres enfermos de consulta en las sillas de la entrada, un médico al final del pasillo interior, y un servidor leyendo, escribiendo o... charlando con Ella, sentado en otro alto sillón cercano al suyo, pues Belén (como es un cielo) me deja.

 

Más interesante ha sido la última visita del 27, ya que tocaba realizar un TAC (tomografía axial computerizada) para comprobar la evolución de la enfermedad. Hasta llegar ese día y ese momento ha tenido una semana extraña, pues ha estado muy nerviosa. Dos son las razones: la incógnita del resultado de la prueba, aunque todos la veamos mucho mejor y Ella se sienta bien, y su miedo de siempre a los lugares cerrados, como puede ser esa claustrofóbica máquina médica. En esta ocasión nos ha acompañado mi hijo pequeño, ya que esta semana no tenemos ayuda familiar por decisión propia.

 

Llegamos a las 10 horas, se tomó su botella de agua + contraste (que sabía a ¡*#@!, según me dijo), se perdió tras una puerta del hospital mientras yo me entretenía viendo y colaborando en los juegos infantiles de Adrián, salió a las 11:45 horas con un hambre canina, nos fuimos en procesión al bar del hospital a comernos unas tostadas con leche, regresamos junto a la puerta de los análisis a las 12:30 horas para recoger un enorme sobre gris de radiografías y, finalmente, salimos rumbo a casa.

 

Una media hora después, a mitad de camino, nos paramos en el restaurante self-service del centro comercial que tanto le gusta a Ella. Como muy cerca hay un mac-donalls, fuimos mi hijo y yo a por un menú infantil y el juguete correspondiente. Le tocó el auricular secreto de los power-rangers. Mientras el niño devoraba su manjar yanqui, los mayores compartimos una buena ración de paella y otra de emperador, con ensalada clásica y el postre de frutas correspondiente. Tuvimos un momento de intimidad cuando el pequeño encontró dos amiguitas en el recinto del tobogán y de la piscina de bolas que tiene el hipermercado. Me encanta verlo disfrutar y reír abiertamente, ajeno a todo. Ella estaba más relajada después del mal trago del TAC, pero saber que existía un sobre con los resultados junto a las radiografías que nos habían dado le daba un poco de miedo y aprensión. Sin embargo, estaba decidida a no abrir aquella 'carta lacrada' y entregársela a la doctora el viernes en la consulta de rigor.

 

Ya de viaje, en el coche, detrás iban Ella y el pequeño, sonriente, haciendo como que hablaba con alguien, con el dichoso aparatito de regalo en su enrojecida oreja izquierda. Casi llegando al pueblo, y recordando nuestra última conversación, miré por el retrovisor y le dije: –“¿Resistirás tanto?”. Ella me contestó con firmeza: –“Sí, pesado”.

 

12

 

LA CARTA CONFIDENCIAL...

 

Este viernes 1 de diciembre, en el hospital de día, a la hora prevista, nos recibía su oncóloga. Por primera vez nos acompañaba el pequeño a la consulta, ya que las abuelas no estaban. Ella le entregó la remesa de cinco radiografías computerizadas y un sobre confidencial. Con su habitual seriedad, la doctora leyó para si el papel y miró al trasluz uno de aquellos rectángulos plastificados; después, lo comparó con uno de los antiguos, de los preocupantes, de los de agosto. Luego miró los resultados del análisis onco-hematológico de esa misma mañana. Sin apenas inmutarse, salvo una ligerísima sonrisa, expetó “has mejorado ostensiblemente”, y le acercó la presunta enigmática carta.

 

Y ya entenderéis que cuando se habla de ‘presunta’ es porque se supone que puede ser o no. Y os digo esto, porque un servidor no hizo promesa alguna y, con un nerviosismo y una curiosidad que hacía tiempo que no sentía, con nocturnidad y alevosía, con sumo cuidado de no romperlo, abrió aquel sobre ese mismo miércoles y salió a la calle a buscarla (estaba en el parque con el peque) con una sonrisa que ni el mismo Jocker, el malo de Batman. Cuando me vió llegar, pensó que algo bueno me había sucedido, pero al abrazarla con todo el cariño del mundo supo la verdad. “¿No me digas que la has leído?”. “Sí, aprovechando que estabas aquí. Eres una máquina, estás pudiendo con el bichito”.La carta de un solo folio estaba firmada por el radiólogo correspondiente.

 

Aparte de datos clínicos y técnicos médicos, aquel TAC de tórax abdomino-pélvico abría una luz de esperanza en cinco de sus enunciados: 1. TC torácico sigue mostrando nódulos relacionados con afectación metastásica con significativo menor número y tamaño. 2. TC abdominal muestra higado de morfología y tamaño normales sin lesiones intraparenquimatosas. 3. Páncreas, bazo y riñones sin alteraciones ni adenopatías ni líquido libre. 4. Resto sin alteraciones significativas. 5. Conclusión: disminución de número y tamaño de nódulos pulmonares.

 

La doctora concluyó que el tratamiento iba muy bien, pero que había que seguir con lo pautado y debía someterse a otros tres nuevos ciclos con sus correspondientes chutes de “superventas + copito de nieve + arco iris”. Así que ese mismo lunes próximo debía enchufarse nuevamente para una sesión larga. En esos momentos, tan sólo pensé que debía grabarle algo nuevo para hacerle más llevadera su estancia en el skay-sillón. Más tarde, mientras regresábamos a casa, sin música, charlando los tres, nos dimos cuenta los mayores que había dos frases que nos habían hecho muy felices a ambos: “has mejorado ostensiblemente” y “significativo menor número y tamaño de nódulos pulmonares”. La mañana, nubosa y gris, se iluminaba a medida que nos íbamos aproximando al pueblo.

 

13

 

CONTINUA DICIEMBRE...

 

Como estaba acordado, el lunes 4 de diciembre comenzó el cuarto ciclo con una sesión larga de 'superventas'. Llegamos una hora tarde debido a un accidente de tráfico que cortó la carretera que nos conduce a la 'ciudad de la luz'. Al final, un mercedes había chocado contra un camión y ambos habían quedado en mitad de la autovía. En esa hora de espera charlamos un poco de todo, pero noté su nerviosismo y apuro por saber que tenía que pasar la peor de las sesiones. El platino la deja muy débil y susceptible físicamente durante los cuatro o cinco días siguientes, y eso Ella lo sabe mejor que nadie.

 

Esa mañana, mientras yo me dedicaba a corregir ciertos ejercicios de mis alumnos en otra sala de espera más confortable (dos sillones), Ella trabó conversación con otra enferma cincuentona a la que acompañaba su hija mayor. Después me dijo que le había dado mucho ánimo charlar con alguien que también tenía metástasis en un pulmón y que iba superándolo con igual o más esperanza que Ella misma, teniendo un cáncer primario en la cabeza.

 

Tras mis correcciones y antes de ir a comer leí un artículo sobre la violencia de género que quiero compartir con vosotros (podéis leerlo en FEMINAS S.L.) y que compartí con Ella cuando pasé a recogerla a las 14:30 horas. Mientras la desconectaban, 45 minutos después, percibí en sus ojos que estaba deseando llegar a casa para descansar de tanto chute químico. No hubo música en el viaje de regreso, tan sólo muchas palabras sobre la vida, sobre el destino, sobre la enfermedad, sobre el deseo de superación, sobre la familia, sobre el amor... sobre esas cosas que se olvidan por obvias cuando las cosas parecen normales.

 

14

 

CONTINUA DICIEMBRE... (2)

 

Las siguientes visitas, lunes-11 y martes-19, fueron para los respectivos chutes de 'copito de nieve y de arco iris'. Lo de siempre, dos horitas de conexión intravenosa, unas bolsitas vaciando su líquido curativo, las conversaciones con la atenta enfermera... Lo único fuera de lo normal, ese martes, aquel otro veterano junto a ella hablándole de las bonanzas de ponerse un 'reservorio' (catéter de acceso vascular) para evitar los pinchazos constantes y la posterior hinchazón de las venas. Cuando me hablo de ello, le dije que buscaría información adicional en internet sobre los pros y contras de tal sistema.

 

Las anécdotas también van sucediéndose en la vida cotidiana. Dos son, sin embargo, las que más me llaman la atención: una, que haya prescindido paulatinamente de la peluca en beneficio de cierto turbante negro; y otra, lo que le sucedió al poco de ponerse el chute de 'disco de platino' en un hipermercado del pueblo. Lo del turbante es porque le está creciendo el pelo y le es más fácil rascarse con él puesto que con la peluca, aparte que le resulta más cómoda su colocación y le protege del fresquito otoñal.

 

Lo del hipermercado fue que al entrar en él y pasar por los detectores comenzó a sonar el aparato y los dependientes la miraron con asombro. Posiblemente pensaron que era un fallo del sistema. Pero al salir, yo iba con el carro cargado por la rampa y ella por las escaleras y ¡comenzó a sonar otra vez la alarma! Ella los miró, les sonrió, abrió los brazos, y ellos la miraron, se dieron cuenta del turbante, sonrieron y dejaron que la máquina acallara su sirena sin más. Al salir, en broma, le comenté que podíamos usar su temporal 'radioactividad' para llevarnos algún artículo valioso.

 

*

 

La mamá y su bebé ratón después del festival

 

La semana del ‘arco iris’, jueves por la tarde, acudimos mis suegros, Ella y yo a la fiesta final de los niños de infantil al Auditorio municipal. El peque iba a salir de ratoncito. En el coche, camino del espectáculo, Ella con su turbante, el ratoncito Adrián, los dos abuelos y el taxista familiar. Fue un éxito ver a toda la gente corear las canciones y aplaudir a rabiar a todos los pequeños artistas que se movían al ritmo de los villancicos. Aunque lo que más gracia nos hizo a los cuatro mayores fue ver como nuestro ratón se comía, en el escenario, de verdad, aquel enorme trozo de chocolate que le dieron para que representara su papel. Los de alrededor comentaron el hecho y Ella se rió como hacía tiempo que no lo hacía… porque ya lo dice la canción “En el portal de Belén han entrado los ratones y al bueno de san José le han roído los calzones (bombones). Ande, ande, ande, la Marimorena. Ande, ande, ande, que es la Nochebuena…”

 

15

 

NINA Y SU REGALO DE NAVIDAD…

Sobre el asunto de mi perrita ‘Nina’, recibe Amparo un correo (con fotos) que resulta gratificante y feliz, como si fuese un regalo de Navidad. Os lo transcribo, no sin confesaros cierta mezcla agridulce personal entre la añoranza y la esperanza por esta perrita tan buena que fue un regalo de cumpleaños y con la que he compartido dos dichosos años de mi vida :

 

*

 

La bondadosa Nina rumbo al país de los tulipanes

 

" Hola, Amparo. Come ves, tu niña está muy bien. No tienes que sentirte culpable por nada. Al contrario, vais a procurarle una nueva y también feliz vida. Estas buenas gentes de Holanda, las conozco personalmente. Este verano estuve 10 días en casa de una de ellas y comprobé como trabajan y como miman a los perros que reciben de nuestro país (debería ser una vergüenza para nuestro Gobierno). En los días que permanecí allí, llegó un transporte de España. Fue una experiencia muy interesante. También he ido 2 veces a Castellbisbal, al refugio donde reciben a los perritos de las distintas partes de España, que luego parten hacia Holanda. Todos ellos son gente maravillosa que dedica casi su vida entera a ayudar a los animales. Tu perrita estará muy bien. Nos enviarán noticias de ella. Ánimo, tienes que recuperarte pronto. Eres una gran persona. Un beso muy fuerte y energía positiva para ti. Vicen."

 

Gracias, Vicen. Besos de todos y mucha suerte, mi pequeña Nina. Has pasado de estar estos últimos meses acogida a ser adoptada por otra buena familia. Nunca te olvidaré, siempre me acordaré de nuestros paseos juntos por el campo, de tus carreras nerviosas, de tus cariñosos lengüetazos, de todo cuanto contigo viví... siempre guardaré tu recuerdo en un rinconcito de mi corazón. ¡Qué seas muy feliz, mi dulce Nina!

 

 

*

 

Hermoso calendario canadiense contra el cáncer

 

16

 

MONOTONIAS Y VICTORIAS DE ENERO...

 

Todo se podría resumir en “5ª sesión de quimioterapia” o como Uno lo tiene en su guía rápida de seguimiento oncológico:

martes, 9 de enero, analítica ‘in situ’ + consulta para pautado semanal + llegada de mamá para recoger al nene;

miércoles, 10, sesión larga de ‘superventas’ (platino) + valentín ir por yatrox;

martes, 16, analítica ya hecha en farmacia + consulta con desaparición de anemia + nos acompaña el pitufo + no vienen los suegros;

miércoles, 17, viaje con amiga Maite + sesión de ‘arco iris’ (irinotecan) sin hierro + recoge vecina Lola al nene y le da de comer mientras yo estoy en el trabajo;

jueves, 18, viaje de los tres al ginecólogo para consulta de cáncer primario + ecografía + todo OK;

jueves, 24 de enero, sesión de 'copito de nieve' (CPT11) + recoge vecina Lola al nene y le da de comer mientras estamos fuera;

dos semanas libres hasta jueves, 6 de febrero, que será vuelta a empezar con 6ª sesión y llegada de los suegros la semana del platino.

 

Y después de repasar la tediosa lista, y por encima de la monotonía pautada de su enfermedad, son algunas las ‘cosas’ que me llaman la atención y me producen un gusanillo especial el recordarlas:Que hayan pasado ya tantos días desde la última vez que vimos a mi madre o a mis suegros. Porque lo cierto es que ambos miramos con cierta añoranza los huecos dejados en la cocina-comedor por estos viejos maravillosos, echamos de menos sus manías y sus conversaciones, nos da un poco de pena pasar por la habitación de la entrada y ver que no hay nadie. Mientras tanto, mientras Ella está fuerte para las faenas y disfruta de su vieja autonomía, nos reconforta saber que están bien. Y además, como dice el sorprendente Adrián, ahora tiene tres abuelas: la yaya Pilar, la yaya Ángeles y la yaya Lola (pues mi vecina también es de la quinta de las abuelas lindas y cariñosas).

 

Que su organismo esté respondiendo tan bien al tratamiento no es novedad, ya que así lo está haciendo desde el primer momento, pero son pequeñas grandes batallas que ya no necesite hierro en su dieta intravenosa o que el ginecólogo -argentino- le haya confirmado que los pequeños dolores que siente son producto de simples molestias premenstruales, pues ha perdido la regla por meros motivos químicos no por edad, y que la haya animado a mantener una vida sexual normal (de lo cual, ‘mi sonrisa jockeriana’ es prueba inequívoca de que ha hecho caso al doctor).

 

Y por supuesto, ya que lo he puesto en cursiva, la sin igual aventura del yatrox, que, por su laborioso trabajo y múltiples peripecias, merece un capítulo especial. Que será en breves fechas... prometido.

 

17

 

LA AVENTURA DEL YATROX (1)...

 

Ella sabe que hay que tomar 'primperán' tras la sesión larga, pero los vómitos y náuseas siguen. Esta circunstancia se la hace saber a Auri, la oncóloga, que le recomienda tomar YATROX en comprimidos los días siguientes a la sesión. Le comenta que ya recibe kiril intravenoso con el tratamiento, pero que el yatrox no es incompatible tomarlo posteriormente con el primperán. Sólo hay un problema: necesitamos permiso de nuestra compañía para que nos lo expendan en una farmacia; de lo contrario, nada de nada. Razones: es un medicamento de clorhidrato dihidratado muy potente para controlar efectos secundarios en quimio y radioterapia, y su nombre auténtico es 'Ondansetrón'.

 

La sucursal de nuestra compañía médica en La Ciudad de la Luz se encuentra en la otra punta del mapa, según se mira desde la Clínica. Ya concienciado de ello, me lanzo a la conquista del YATROX. Por cierto, la primera vez que oí esta palabra pensé en cómics. ¡Asterix, Obelix y Yatrox!, ¡Yatrox el bárbaro! o algo así. Bueno, parecía fácil la empresa: ir hasta la compañía, llevar el papel médico de la doctora, darme el permiso pertinente, ir a una farmacia y comprar el producto. Fácil. ¡¿Fácil?!

 

Los problemas comenzaron con el viaje hasta la sucursal de Asisa. Como está cerca del puerto, los aparcamientos se los rifa la gente. Como hay una gran avenida de tenderetes, tienes que ir sorteando a la gente que va de compras. Yo, tras casi veinte minutos de búsqueda, logre encajarme en una zona azul de pago. Nada más aparcar, tenía a dos muchachotes vestidos de azul 'ojo avizor' con mi vehículo. "Tranquilos, que ya voy a por el ticket", les dije mientras uno de ellos se quedaba con mi cara de este-tío-no-es-de-aquí y el otro pensaba el-ticket-o-la-vida. Al final, por si las moscas, reservé una hora de aparcamiento. Desde ese sitio hasta la oficina de Asisa, otros quince minutos de paso ligero sorteando viandantes.

 

Subir escaleras (unas pocas), hacer cola, pasar por la amable funcionaria, dar los buenos días, entregar el papel médico, preguntarme sobre tal petición, contestar lo de mi mujer, decirme que sólo podían confirmar la petición de inyectables desde la propia Farmacia del hospital, encogerme de hombros, llamar a un superior para firmar el permiso, darme la hoja con cuño y rúbrica, dar las gracias, bajar escaleras, otro cuarto de hora de paso ligero, recoger el coche, conducir en hora punta (¡jodidos semáforos!), llegar a la Clínica, y... decirme en la sección de Farmacia que NO podían darme tal producto.

 

Cuando subí hasta la planta segunda, según se mira a mano izquierda, Hospital de día oncológico, y le comenté, sudoroso y perplejo y cariacontecido, sobre las peripecias del viaje y lo infructuoso de la misión, Ella me dice: "perdona, Valentín, pero me han dicho que cuando me hablaban de la compañía no se referían a Asisa sino a Muface". No recuerdo muy bien, pero creo que en ese instante me acordé de Jack Nicholson en "The Shining" (El Resplandor)...

 

*

 

...¡Cago en el yatrox!

 

18

 

LA AVENTURA DEL YATROX (2)...

 

De vuelta a la Ciudad de la Luz, días después, ya repuesto del susodicho cabreo, armado con nuevas energías, concienciado del error humano y decidido a la reposición del mismo, tomé de nuevo el plano maldito y busqué la nueva dirección. Como Ulises, a quien también llamaban Odiseo, no descansaría hasta hallar y conseguir ‘el vellocinio del yatrox’ (¡voto a diox!).

 

La sucursal de mi mutualidad profesional se encuentra también en la otra punta del plano guía, según se mira desde la Clínica a vista de dedo índice. Bien, teóricamente parecía igual de fácil la empresa u odisea que la primera vez: ir hasta la sucursal, llevar el papel médico de la doctora, darme el permiso pertinente, ir a una farmacia y comprar el producto. ¿Fácil? Los problemas de aparcamiento se repitieron, ya que como está cerca de ‘lo que tienen las inglesas entre las piernas’ (el Corte Inglés), los aparcamientos se los sigue rifando la gente. Al menos, pensé, la gran avenida de tenderetes queda más lejos y podré andar con soltura. Un servidor, tras contemplar atónito como se las ingenian algunos para aparcar, se encaramó encima de una acera, en el hueco que dejaban una furgoneta blanca y un todoterreno azul. “Dios, pensé, si viene la grúa y puede pasar se pone las botas”. Me sentí un poco culpable por mi comportamiento, pero conté más de cuarenta vehículos alineados en aquella zona inverosímil. Desde ese apartado lugar hasta la oficina de Muface, otros veinte minutos de paso ligero sorteando viandantes con bolsas y ciclistas a contracorriente. Y otra vez subir escaleras (unas pocas), no hacer cola, pasar por el amable funcionario, dar los buenos días, entregar el papel médico, preguntarme sobre tal petición, contestar lo de mi mujer, decirme que SI podían confirmar ‘esa petición’ de comprimidos, irse a buscar a un superior para firmar el permiso, darme la hoja con cuño y rúbrica, dar las gracias, bajar escaleras, otro tercio de hora de paso ligero por una avenida paralela, sortear una bandada de palomas y varios perros con sus correspondientes amos, recoger el coche (¡sin resguardo de multa!) mientras otro desesperado conductor esperaba mi salida, conducir sosegadamente, llegar a la Clínica y... refugiarme en el aseo más cercano.

 

Cuando subí hasta la planta segunda, según se mira a mano izquierda, Hospital de día oncológico, y le comenté, refrescado y contento, sobre las peripecias del nuevo viaje y lo fructuoso de la misión, Ella me dijo: "gracias, cariño". Me supo a gloria. Lo recuerdo muy bien, porque en ese instante preciso me acordé de Fernando Alonso celebrando su segundo campeonato mundial...

 

*

 

¡viva yo!...

 

19

OTRO MES PARA OLVIDAR...

 

Ella no quiere que hable del mes de Febrero. En teoría, iba a ser el mes de las tres últimas conexiones intravenosas (como así ha sido) y el inicio de la esperanza de espaciar las sesiones químicas; es decir, de pasar de tres sesiones al mes a una o ninguna. Pero siempre viene algo que lo estropea. Todo comenzó con un típico constipado familiar que, tras pasar por nosotros tres, le llegó a Ella con cierta virulencia. La oncóloga, entonces, postergó el inicio del sexto y último ciclo hasta que se recuperara su organismo. Una semana después, debido al tratamiento contra el resfriado, tuvo efectos secundarios intestinales que le produjeron hemorroides y diarreas. Además, al parar la quimio, volvió la menstruación y sufrió una lesión muscular sacro-lumbar de la que aún se está reponiendo... Todo se le juntó.

 

Por eso, Ella no quiere que lo cuente aquí... y yo voy a preservar los muchos sacrificios que ha venido haciendo hasta el día de hoy. Sólo decir que saca fuerzas de flaqueza de donde no las hay y ha pasado ‘cum laudem’ las tres sesiones del último ciclo. A la primera, la del ‘platino’, la acompañó su taxista favorito; a las otras dos, más cortas, fue con su buena amiga Maite (la persona que tuvo a la perrita recogida en su casa mientras se le buscaba hogar). Resultó pesado, pero lo superó. A día de hoy, todavía tratándose la dichosa molestia muscular, estamos a la espera de ir a la Ciudad de la Luz para la ECO, el TAC, la gammagrafía ósea y la consulta pertinente. Ambos cruzamos los dedos.Os confesaré, por último, que cuando Ella tiene sus periodos de desesperanza y veo rodar suavemente las lágrimas por su cara, yo le digo, con toda la sinceridad del mundo, con todo el orgullo que siento ante su infinita paciencia ante el dolor, con todo el cariño del que soy capaz, que la admiro profundamente y que no sé si yo hubiera podido soportar todas esas pruebas con la entereza y el valor con que Ella lo hace. ¡Ojalá en esos momentos pudiera darle un poquito de la salud que yo tengo!

 

20

 

MALDITAS CASUALIDADES...

 

Esta madrugada Ella ha sido ingresada de urgencias. Escribo el borrador de estas líneas desde la habitación 202 de la planta de Oncología de la Clínica, justo la que está enfrente del Hospital de día (hoy cerrado). Al ser hoy el ‘Día del Padre’ hay una inusual tranquilidad en los pasillos y puedo recapacitar sobre todo lo pasado en estas dos últimas semanas, que no dejan de ser más que un cúmulo desgraciado de casualidades.

 

La casualidad de un mal movimiento con su pierna izquierda le produjo un desgarro muscular (según el traumatólogo) que le afectó la zona sacro-lumbar. El dolor en este lugar, así como una sospechosa tos pulmonar seca, ha ido subiendo de intensidad gradualmente. En sus inicios aún podía sentarse, pero desde el pasado jueves, que pasó el TAC, sólo puede estar acostada de costado y con un ¡ay! lastimoso continuado. En la visita de urgencias del miércoles 14 le dieron Valium ‘in situ’ y le prescribieron los analgésicos Droal y Sirdalud (al que bauticé como sir Dalud, el caballero relajante). Aún tomando paracetamol cuando más le dolía y le llegaban los accesos febriles, de poco sirvió la medicación, y la dura realidad es que ahora se halla adormecida bajo los efectos intravenosos de un frasco que pone “Salina fisiológica. 4 comp. droal y 3 amp. cl. mórfico”.

 

La vuelta en este 19 de marzo a Urgencias por el dolor insufrible de sus posaderas ha dado lugar a otra triste casualidad. La doctora que la ha atendido me ha pasado, sin saberlo, la carta confidencial perteneciente al informe de su último TAC, tras comprobar que no existía lesión ósea y que su dolencia parecía ser producto de una lesión muscular. De pie ante su camilla, mientras leía en silencio hasta llegar al renglón final que dice “región glútea izquierda y derecha normales”, mis ojos se iban humedeciendo y mis labios temblaban a la par. En un hilo de voz le dije: "¿Quieres que te lo lea?". Desde la camilla, cogiéndome fuerte la mano, olvidándose de su dolor, Ella me contestó: "No hace falta, cariño. Sea lo que sea, seguiremos luchando".

 

 

*

 

"Nada más dulce Que una sonrisa suya Cada mañana" (haiku propio)

 

21

 

 

Esta tarde de 22 de marzo le voy a dar una sorpresa. Llevó a sus padres y al pequeño Adrián para que la vean y puedan darle ánimos y cariño. Ella se ha quedado con su hermana del alma, Mª José, desde la noche del martes hasta mañana viernes, que iré a relevarla. Yo regresé a mi trabajo para dejar cabos atados y dar noticias a mis compañeros y jefes (que me han mostrado su apoyo y comprensión). Mi maldita manía de la profesionalidad y mi innata responsabilidad no me dejaron resquicios de duda cuando Ella me lo ordenó y mi cuñada se ofreció a cuidarla. Sabía que estaba en las mejores manos y que ambas hermanas podrían tener sus horas de confidencias mutuas.

 

Al final, la casualidad ha hecho que la habitación 202 haya sido el punto de reunión de toda la familia, ya que mi hijo mayor Tino había decidido acudir con su novia a hacer una visita sin saber que nosotros también íbamos a estar. De repente, todos juntos, todos riéndonos, todos comentando cosas, todos contándonos anécdotas, todos alegres como si se tratara de una reunión navideña... la que este año pasado, después de muchos años junto a las familias, no hemos podido disfrutar por culpa de esta maldita enfermedad.

 

En un momento de la reunión, Ella cuenta que esta mañana ha sufrido una taquicardia por la ansiedad acumulada, que han tenido que pararle un corazón que le iba a 260 pulsaciones y que la pequeña mascarilla que reposa bajo su nariz es una mera precaución temporal. Sólo yo y mi cuñada, que me aviso de esta circunstancia a las 9:30 horas, conocemos una realidad que a los demás se les escapa. Según la oncóloga, el mal ha mutado y debemos ser fuertes para la nueva terapia que se avecina. De momento, para remedio de sus cansadas y exhaustas venas, se le ha habilitado un catéter permanente bajo la piel del pecho y se le van a administrar parches de morfina para combatir el dolor. Sólo le pido a Dios (si de verdad existe) que el tratamiento sea ambulatorio, en nuestra casa, con la familia, con el menor atisbo de sufrimiento para Ella... y, si no es mucho pedir, desear también que suceda ‘un milagro’.

 

22

 

HABITACION 202, 27 DE MARZO...

 

Cada poco tiempo estornuda de nuevo, de modo convulsivo e inquietante. Su pecho asciende y desciende con una oscilación preocupante, nerviosa, descompensada. La doctora nos dice que la fiebre discontinua obedece a que tiene una infección importante y que hay que actuar rápido, con antibióticos y refuerzos vitamínicos, para frenarla. Mientras no se detenga ésta, no será posible aplicar ‘quimio’ alguna... pero Todos sabemos que el ‘bicho traidor y asesino’ está matando toda esperanza humana.

 

A solas, en la habitación 202, le pido que cierre los ojos. Quiero que piense que el burbujeo constante que hace el oxígeno que entra en sus maltrechos pulmones suena como la fuente que oíamos cuando viajamos juntos a Granada. Los patios andaluces tienen ese encanto tranquilizador que Ella necesita (y yo también) en estos momentos de triste espera. Y me coge cariñosamente la mano, y ambos cerramos los ojos para que la realidad, la cruel y cruda realidad, se transforme en bella e idílica ilusión compartida... y como hace muchos años, en los tiempos felices, paseamos junto a esa fuente del sur, riéndonos y amándonos, despreocupados de cualquier dolor.

 

23

 

HABITACION 202, 30 DE MARZO...

 

La doctora nos visita el jueves y nos confirma que han pasado las 48 horas críticas de la infección sin subidas de fiebre, que el cuerpo se ha estabilizado dentro de la gravedad, y que mañana (por hoy) comenzará a darle una ‘quimio’ suave y poco tóxica, ya que sus defensas están bajas y tendrá mucho cansancio. Esta quimio se repetirá el próximo viernes y, si resiste, descansará la semana siguiente.

 

En todos nosotros se abre una pequeña rendija a la ventana de la esperanza, al posible ‘milagro’ salvador. Milagro que permita que esa Vista Hermosa de la montaña alicantina y del cielo mediterráneo que le dan ánimos cada mañana puedan tomar cuerpo en un futuro cercano. Para que esto ocurra, todos los que la queremos estamos pidiendo a nuestra manera la intercesión de alguna fuerza mayor que le arranque ese mal de raíz. Su madre, su tía y algunos rezan diariamente por su curación; los demás, ponemos nuestra confianza en su fuerza natural y en los avances de la ciencia.

 

Pero la realidad es que Ella aún sigue necesitando respiración asistida y que la Clínica, donde la pueden preservar y ayudar médicamente, se ha convertido en nuestro nuevo hogar temporal. Toda su familia cercana, y Ella misma, sabemos lo que la doctora nos ha dicho: si sale de la infección, si llega a la quimio, los índices de mejora apenas rozarán el 20 por ciento; el resto, serán de estabilización en un 30 por ciento y de recesión en un 50 por ciento.

 

Yo, ahora que la miro repleta de cables intravenosos y con los ojos tan cansados, le digo: “no debe ser una casualidad, cariño, que estemos en la habitación 20.2 y que el porcentaje sea 20”. Y Ella, que apenas puede hablar por la afonía que arrastra, me sonríe desde detrás de la mascarilla y me hace el símbolo de la victoria con su mano izquierda.

 

24

 

PALABRAS para mitigar la realidad, palabras para compensar sinsabores, palabras para trasmudar el sufrimiento, palabras para soñar otro futuro, palabras para arrancar una sonrisa de sus labios, palabras para destapar sus lágrimas, palabras para desterrar la enfermedad, palabras para compartir una historia especial y distinta, palabras para reírnos del despiadado mundo, palabras vitales que fueran espejo de su espíritu jovial, palabras dulces y amargas escondidas entre líneas, palabras sobre verdades desnudas, palabras llenas de ilusiones, palabras para que no las borre el tiempo, palabras para su amable recuerdo.

 

Pero que difícil es en estos instantes de dolor buscar y hallar las palabras precisas para llenar el inmenso vacío que me ha dejado su partida, ese sueño profundo del que ya no despertó la tarde del 3 de abril de 2007.

 

Apenas, quizá, unas sencillas palabras para hacerle saber que cumpliré sus deseos finales. Quizá, también, confesar alto y claro que quiero seguir idéntico camino de fuerza, valor, ganas de vivir y entereza de ánimo como el que Ella ha demostrado ahora y siempre. Quizá, al final, decirle sencillamente... “Descansa en paz, Amparo, mi vida, te llevaré conmigo hasta el final de mis días” (valentín g.valledor)

 

Hoy, 9 de julio de 2007, llega el momento de obviar muchos de los párrafos dedicados a Ella, a mi esposa, y que muchos de vosotros habéis leído. Quiero que ahora permanezcan (comprendedlo) en mis notas privadas, en mi diario íntimo. Desde que apareció la enfermedad, el maldito cáncer, mi mujer me dio el consentimiento de contar su historia. Ella la leía y siempre me decía: "ay, cariño, que forma tan bonita tienes de contar todo lo que estamos pasando". Escribir era quizás una forma de ser partícipe en su sufrimiento personal.

 

Ambos creíamos firmemente en la superación de este mal, pero la vida tiene sus leyes y Ella sucumbió finalmente, con una entereza de ánimo y una tranquilidad espiritual que llevaré en mi corazón para siempre como ejemplo y como estímulo para seguir viviendo. Dejo aquí, pues, aquellos párrafos que resumen ese dolor y que quedan como sentido homenaje a una mujer que lleno de alegría y de bondad casi treinta años de mi vida...

 

 

 


 

25

 

CAUDETE, 3 y 4 DE ABRIL...

 

Te trajimos al Tanatorio esa misma tarde fatídica del 3 de abril. Estabas preciosa con tu jersey rosa favorito, tus pantalones negros y tu cinta oscura del pelo. La Sala que te dieron (sala 2, fondo derecha) era amplia y espaciosa. Recibí pésames de familiares, amigas/os, compañeras/os y de mucha gente que te apreciaba por tu simpatía y bondad. Los sentimientos de hondo y sincero pesar fluyeron por aquel lugar esa noche y toda la mañana siguiente.

 

Pegué en un sitio preferente lo último que escribí en el blog [“Palabras para mitigar la realidad...”] y hubo personas, como Tino o mi madre, que me dijeron que era un texto precioso y conmovedor que a Ti te hubiera gustado leer. También coloqué los dos últimos haikus que te compuse en la Clínica en dos folios que cubrían los cristales de los cuadros de la Sala 2 :

“Todos los días / pervivirá tu rostro / alegre y afable”.

“Intensamente / brillará esa estrella / que nos dejaste”.

 

La misa estaba prevista para las 17:30 horas del miércoles día 4. Media hora antes llegó Tino y ambos nos fundimos en un fuerte y sentido abrazo. Creo que la escena fue conmovedora, ya que muchos de los allí presentes lloraron con nosotros tu partida. Los familiares más cercanos (nosotros, tus padres, mi madre, tus hermanas, tus tías) pasamos a despedirnos físicamente de Ti a una sala contigua. Tu rostro, ya frío, irradiaba serenidad y felicidad. En esos instantes de cercanía, descubrí tus preciosas manos de porcelana y las besé con dulzura; después, te dije al oído “Te quiero mucho” y deposité un cálido beso en tu pecosa mejilla. Antes de cerrar el féretro, tu hermana Mariajo colocó la ‘cajita del ángel de la guarda’ y tu madre un rosario, para que te acompañaran y te auxiliaran en el viaje.

 

A las 17:15 horas salimos tras el coche fúnebre que te llevaba, recorriendo la larga calle que conduce hasta la Iglesia de Santa Catalina. Tu hijo mayor y yo (al pequeño lo dejamos en Valencia como dispusiste), hombro con hombro, animándonos mutuamente, contagiados de toda la entereza y todo el valor que supiste darnos en estos duros meses de enfermedad. Al llegar a la puerta de la iglesia arciprestal sacamos en brazos tu féretro y lo depositamos en la camilla que te condujo ante el altar mayor, donde quedaste rodeada de hermosos ramos y cinco coronas de flores.

 

Ramón Gisbert, nuestro amigo y confesor, fue el oficiante de la ceremonia. Su homilía, como tu querías, como tú eras, fue sencilla y sincera, cariñosa y tranquilizadora, de una gran carga emocional. Al final, Ramón se despidió de la gente en nuestro nombre y te devolvimos al Tanatorio para que descansaras hasta el día siguiente, en que tu hermana y yo te acompañaríamos a incinerar.

 

 

26

 

CAUDETE, 5 DE ABRIL (1)...

 

Mariajo y tu taxista favorito salimos a tu encuentro en el Tanatorio a las 9:30 horas. Allí nos aguardaba una nueva sorpresa: el encargado aún no te había subido al furgón por si queríamos despedirnos de Ti. Tu cabeza reposaba ahora sobre el lado derecho y parecías dormida como cuando te vencía el sueño en el sofá azul de casa. Ambos pudimos darte otro beso de adiós ('Te queremos, Ange') y desearte un buen viaje.

 

Al cerrarse la tapa, tu hermana pidió la llave para guardársela y la abrazó contra su pecho. Luego, ayudamos ambos a subir el féretro al automóvil. Nuestro Megane, ese que en tantas ocasiones te llevó y te trajo a la Ciudad de la Luz, a Alicante, también estuvo contigo otra vez, escoltándote hasta el lugar de la incineración. Allí, tras el cristal de una sala contigua, pudimos cerciorarnos que era a Ti a quien iban a introducir en aquel horno incinerador. Afirmamos ambos con la cabeza y contemplamos, abrazados y tristes, como una cinta transportadora te llevaba pausadamente a tu destino, al mortal destino al que Todos iremos algún día.

 

Mariajo pidió el cristo metálico que presidía tu hermoso féretro de madera clara y lo preservó para tu madre. Tu hermana y yo estuvimos haciendo tiempo, paseando y hablando, hasta las 13:05 horas en que volvimos a recoger tus cenizas. Sólo tuvimos que esperar cinco minutos para que nos dieran tu urna cineraria. La vasija metálica, revestida de un estuche de plástico azul, viajó en el regazo de tu hermana de vuelta a casa, de regreso a nuestro maravilloso Caudete.

 

27

 

CAUDETE, 5 DE ABRIL (2)...

 

Tú, resguardada en una vasija metálica azul, Mariajo y tu taxista favorito llegamos a casa a las 13:30 horas. Allí nos aguardaban tus padres, mi madre, tu hermana Irene y su novio Juanjo. Al entrar en el salón-cocina, ese que te cautivó la primera vez que vimos nuestro hogar y que aún guardaba (y que guardará siempre) tu huella imborrable, dije: “Aquí está mi chica”. Tu madre se abrazó a Ti y estuvo, frente al crucifijo metálico de tu féretro, un largo rato rezando junto a tu padre.

 

Como la ceremonia oficial de enterramiento era a las 18:30 horas, yo tuve tiempo de quedarme a solas contigo. Destapé las dos tapas metálicas del recipiente y tuve acceso a tu bolsa de cenizas entrañables. Aún llevaba muy presente tus palabras en aquel trágico domingo 1 de abril, el día en que pediste que te sedaran profundamente. Me dijiste: “Valen, echa una parte de mis cenizas en la montañeta de San Salvador”. Y yo pensé, entonces y ahora: “Sí, cariño, en ese lugar mágico que domina tu ciudad de nacimiento y dónde comenzó nuestra historia de amor”. Sonreíste, te besé y te prometí (con lágrimas en los ojos) que lo haría el día de tu santo, en mayo, junto a tus seres queridos.

 

Al descargar una parte de las cenizas, quedó un espacio vacío entre la bolsa y la tapa interior. Pensé que sería bueno que llenáramos aquel hueco y les dije a los allí presentes (tus padres, tus hermanas, mi madre, Tino, Maite) que te escribieran una pequeña carta de recuerdo. Y así lo hicimos Todos; también añadí el tríptico de Adrián que presidía tu mesita de noche. Coloqué las ocho notas en su lugar, puse tu nombre y apellidos en la tapa interior, y cerré la urna definitivamente.

 

*

 

Primera página del tríptico de Adrián

 

Con el padre Ramón como acompañante religioso y amigo, a las 18:50 horas, depositamos tus cenizas en el grupo 17, nicho 9, fila 3, del pequeño cementerio de Caudete, el maravilloso pueblo que nos acogió hace 16 años. Dentro, junto a la urna cineraria quedaron dos ramos de flores y, por deseo de tu madre, el cristo metálico que presidió tu féretro. Fuera, otros dos ramos y cinco maravillosas coronas de flores multicolores, con sus respectivos mensajes, entre los que destacaban tres: “Siempre estarás con nosotros / Todos seguiremos tu ejemplo / Descansa en paz Amparo”.

 

Rezamos un sentido padrenuestro, te mandamos mil besos de despedida y nos alejamos cabizbajos de tu nuevo hogar... Más tarde, cuando todos marcharon desde allí mismo hacia Valencia, Tino y yo volvimos a tu encuentro para decirte que “Te echaremos mucho de menos” y que, no lo dudes, nos apoyaremos mutuamente en esta nueva etapa vital.

 

 

28

 

CARPE AMOREM, 20 DE ABRIL...

 

Cuando sorpresivamente te dije que me había presentado al concurso Evaristo Bañón, leíste este poema en aquella habitación 202 y me dijiste que te gustaba mucho. Hoy te lo traigo de nuevo, mi más fiel y acertada crítica literaria, para que sepas que hay otra gente que opina igual que tú. Y vuelvo a repetirte que "va por tí, cariño mío, por todos los momentos de amor y ternura compartidos":

 

                                     CARPE AMOREM

 

                                    "Déjame acariciarte lentamente" (G.Diego)

 

 

                                                            I

 

                                    Ya cercada la vigilia,

                                    tras un sinfín de miradas

                                    huidizas, casi distantes,

                                    y de veladas palabras,

                                    hoy la ciudad es cómplice

                                    de nuestras ansias.

 

                                    Somos alegres peregrinos

                                    de parques y ramblas

                                    y, como turistas neófitos,

                                    recorremos calzadas,

                                    haciendo altos de cariño

                                    donde nos viene en gana.

 

                                    Ahora el suave contacto

                                    de nuestras carnes ávidas

                                    se trasmuda en verdad

                                    largamente ensoñada.

 

                                    Estamos aquí, por ello,

                                    plenitud de esperanza,

                                    sojuzgando tristezas

                                    y soledades pasadas,

                                    gozando del amor

                                    cuando el amor nos llama.

 

 

                                                            II

 

                                    Ya olvidada la angustia,

                                    con un raudal de miradas

                                    compartidas, confidentes,

                                    y de sentidas palabras,

                                    nuestros cuerpos se abren

                                    en idílicas coordenadas.

 

                                    Somos animosos actores

                                    en una lúdica danza

                                    de ocasos desnudos

                                    en meridionales plazas,

                                    de abrazos boreales

                                    en nacientes batallas.

            

                                    Ahora no hay amargura,

                                    ni vacío ni nostalgia,

                                    disparándose al unísono

                                    nuestras entregadas almas.

 

                                    Estamos aquí, en ello,

                                    totalidad humana,

                                    conjugando besos

                                    y caricias cálidas,

                                    gozando del amor

                                    cuando el amor estalla.

 

 

29

 

PRIMER MESVERSARIO...

 

Hoy se cumple un mes exacto desde que nos dejaste. En tu ciudad natal, en Alzira, a eso de las 7:30 de la tarde, ya sabes que tus padres, mis padres, tus hermanas y algunas vecinas irán a una misa donde se te nombrará y se te rezará.

 

Yo, mientras tanto, habré realizado los dos proyectos que tenía pensados para tal celebración. Soy así, ya me conoces. El primero, decorar un poquito tu nicho mientras seguimos a la espera de la lápida definitiva (que ya tengo in mente). Y el segundo, transformar el Padrenuestro tradicional que te rezamos el primer día en otra oración que yo sienta más cercana a ambos; para esto último, me acordé del monólogo que pronuncia Calixto en 'La Celestina' cuando le preguntan si es cristiano y el contesta "Melibeo soy, a Melibea amo..."

 

Enfin, aquí dejo una copia del regalo de tu hijo mayor adaptado a las medidas del nicho y de un pequeño macetero con flores para Ti, así como la ORACIÓN que he compuesto para cada vez que vaya a ese lugar para recordarte. Espero que ambas cosas te hayan hecho sonreír un poquito, corazón.

 

"Estrella brillante que estás en el cielo, / ángel de la guarda que nos acompañas, / venga a nosotros tu ejemplo. / Que el reino donde ahora habitas / esté próximo a nuestros sueños. / Que seas por siempre luz y guía, / recuerdo amable en el tiempo. / Que la esperanza en esta vida / lleve la semilla de tus deseos, / y sean las pequeñas alegrías cotidianas / orgullo para tu espíritu eterno. / Amén."

 

 

30

 

CENIZAS DE AMPARO...  

 

Como tú querías, cariño, vinimos a la Muntanyeta con parte de tus cenizas y las arrojamos sobre ella, para que siempre permanezca tu recuerdo unido a este lugar de ensueño. Fue en el día de tu santo, el 13 de mayo, a las 8:30 de la tarde, y leí estas palabras por todos y para Tí, porque Tú bien sabes que nunca te olvidaremos :

 

In memoriam de mi esposa

"Porque las promesas se hacen para cumplirlas, presiento que estás aquí con todos nosotros compartiendo este instante especial.

 

Porque se iluminó tu rostro cuando me lo pediste, presiento que ahora tu alma pura sobrevuela feliz este paisaje ensoñado.

Porque nuestros deseos reclaman otra realidad, presiento que tus cenizas se fundirán con la tierra y serás una sola y entrañable verdad.

 

Amparo Ángeles Monserrat Ginés, mujer valiente, hija y hermana amada, buena madre, esposa fiel, Que tu admirable ejemplo quede para siempre en los corazones de quienes tuvimos la dicha de conocerte y quererte,

 

Y que lleve el viento tu cuerpo libre de ataduras hacia el cielo que te ganaste con tu infinita bondad, con tu contagiosa alegría de vivir. Sé libre por siempre, vida mía".

 

 

31

 

EN ESPERA DE LA LÁPIDA...

 

Ya queda muy poco para que cambie el aspecto de tu nicho, cariño. Mientras tanto lo mantengo con las macetas y las flores multicolores que tanto te gustaban.

 

El proyecto de lápida está pendiente de que me llame el marmolista. Pensé dos dibujos de cruz-estrella e hice tres borradores de haikus para la cita que presidirá nuestro hogar de ultratumba y me decidí por uno más universal. Tu foto irá incrustada en el propio granito y será ese dibujo tuyo que preside nuestro comedor... y tu nombre, así como tus lugares y fechas de nacimiento (nacer para la tierra y para el cielo), estarán a su derecha.

 

32

 

UNA LÁPIDA MUY ESPECIAL...

 

Por fin, este miércoles 3 de julio, tres meses justos después de su partida, han colocado la lápida en su nicho. Estuve durante todo el proceso de colocación, yendo y viniendo, conteniendo las emociones de ver cumplido uno de sus últimos deseos. Cuando se fueron los dos operarios pude dar rienda suelta a los sentimientos, le pude hablar en privado, lloré como lo hago cuando la recuerdo (sonriente y feliz) y, antes de dejarla, le recé la oración que le compuse.

 

Ella me pidió una lápida sencilla, sin los ornamentos ni los adornos religiosos al uso, sin las dedicatorias estereotipadas de siempre, con mención de su lugar de nacimiento, y así lo he hecho. Granito imitando al mármol, colores simples para que destaquen las ofrendas florales, su foto fundida en la piedra, el símbolo cruz-estrella que forman las iniciales de nuestros nombres al cruzarse, y un haiku propio como dedicatoria: "Tras el ocaso, / nuestras almas se visten / de eternidad". Creo que Amparo se sentirá satisfecha.

 




El responsable de todos los contenidos del blog es el autor. ¡Consigue tu blog gratis con myblog.es!